| |
|
|
| |
|
|
| |
 |
|
| |
|
|
| |
|
|
| |
|
|
| |
| LA CAJA NEGRA |
| AERONAUTAS DEL ESPÍRITU |
|
|
|
| |
NOSOTROS, LOS AERONAUTAS DEL ESPÍRITU. Todos esos pájaros intrépidos que vuelan rumbo a lo lejano, a lo más lejano, !en alguna parte ciertamente, los abandonarán sus fuerzas y se posarán en lo alto de un mástil o en una estéril roca, y aún estarán muy agradecidos por tan pobre alojamiento! Pero !quién va a inferir de esto que delante de ellos ya no hay inmensos ámbitos libres que han volado tan lejos como es posible volar! Todos nuestros grandes maestros y precursores se han detenido al fin en algún punto, y no es precisamente la p ostura más noble y elegante la de la fatiga que se detiene; nos pasará también a mí y a ti. Mas !qué nos importa! !Otros pájaros volarán más lejos! Esta comprensión y creencia nuestra vuela, rivaliza con ellos hacia lo lejos y lo alto; se eleva verticalmente sobre nuestra cabeza y su impotencia y desde las alturas otea las lejanías vislumbrando las bandadas de otros pájaros mucho más poderosos que nosotros que enfilarán hacia dónde nosotros hemos enfilado y dónde todo es todavía mar, mar !nada mas
que mar! |
| |
| Friedrich Nietzsche |
|
 |
| Torre Babel |
|
|
|
|
| |
| LA TORRE ANTONELLIANA |
| |
| El Stimmung |
| |
|
|
Chirico cuenta en sus memorias un extraordinario fenómeno que aparece en Turín; ¿de qué fenómeno se trata?. Una sensación atmosférica que fue descubierta por Nietzsche, el llamado stimmung, que se podría traducir como atmósfera en el sentido moral: se basa-dice Chirico-en el stimmung de la tarde de otoño, cuando el cielo está claro y las sombras son más largas que en verano, porque el sol empieza a estar más bajo. Esa sensación extraordinaria se puede sentir, digo, en las ciudades italianas y en alguna ciudad mediterránea como Génova o Niza, pero la ciudad italiana donde aparece ese fenómeno extraordinario es Turín. El stimmung de Nietzsche está relacionado con la visión de la ciudad concebida por Chirico. El primer cuadro que vendió era una plaza de Turín:
El cuadro vendido era una plaza con pórticos a los lados. Al fondo, detrás de un muro, se veía un monumento ecuestre parecido a los monumentos dedicados a militares y héroes de la Independencia que se ven en tantas ciudades italianas y sobre todo en Turín. |
|
 |
| Enigma de una tarde de Otoño, 1910 |
|
| |
Otra ciudad con esa atmósfera irreal es Londres, en la que Chirico se siente como Phileass Fogg, el personaje de Julio Verne cuando llega a Londres, una tarde de domingo con su fiel criado Passepartout y la bella hindú, después de su aventurada vuelta al mundo en ochenta días . Descubre Chirico allí la profunda emoción metafísica que le depararon las tardes de domingo paseando solo a lo largo del Támesis: paseaba ante las Oficinas cerradas de la Sociedad de Navegación y de las empresas para la exportación y la importación, delante de las oficinas de conservas alimentarias de cordajes y aparejos para la pesca de altura. Paseaba pensando en mi padre, en mi infancia ya lejana y en tantas cosas que me siguen por la vida con el silencioso batir de alas de los recuerdos.
El stimmung de Londres será para Chirico ese escenario vacío de los muelles portuarios del Támesis una tarde de domingo en la que se ve así mismo como Phileass Fogg después de dar la vuelta al mundo y en dónde los recuerdos aparecen con formas aladas. El stimmung de Turín son las plazas, los edificios, las torres y esculturas de sus calles como embocaduras de escenario vacías, cuadros inquietantes con títulos como El enigma del Oráculo, Melancolía de la partida, La Torre Roja y el Enigma de la llegada y el Mediodía , en dónde no se encuentra ningún atisbo de presencia humana y en los que se detectan las mismas obsesiones por los detalles arquitectónicos y por las huellas de la presencia de Nietzsche en esa ciudad, en la época de su locura declarada. |
| |
 |
| Misterio y melancolía de una calle, 1914 |
Nostalgia del infinito, 1913 |
Giorgio de Chirico, 1918 |
|
| |
Chirico leyó a Nietszche cuando estaba estudiando en Munich entre 1905 y 1908, y él mismo confesó estar completamente fascinado por su obra, de tal forma que los pasos del filósofo por la ciudad se convirtieron en un motivo central de sus cuadros: Si la experiencia de Turín me hizo tal profunda impresión en mí, fue porque era la ciudad de Nietzsche, por que Nietzsche había caminado a través de sus plazas y había escrito sus pensamientos en estas calles.
Fue el propio Nietzsche el que se refería a Turín en su Ecce Homo como la ciudad donde “todo es aparición" y "la nostalgia del infinito se nos revela detrás de la precisión geométrica de la plaza": El encanto otoñal de Turín se vuelve todavía mas penetrante por la construcción rectilínea y geométrica de las calles y plazas y por los pórticos... En Turín todo es aparición...toda la nostalgia del infinito se nos revela detrás de la precisión geométrica de la plaza. Será en esa misma plaza que menciona donde sufra uno de sus primeros colapsos en la que se hayan los motivos de inspiración de los cuadros de Chirico, que Nietzsche veía desde la ventana donde se encontraba alojado: la plaza del Palacio Carignano, el monumento ecuestre al rey Carlo Alberto y la presencia imponente de la torre, la mole antonelliana. |
| |
| La estación de la cosecha |
| |
Los años 1888 y 1889 son los de una irreversible decadencia en la inteligencia y el pensamiento del filósofo alemán que le conducen a estados de un altísimo grado de incandescencia y de un delirio estremecedor, todo ello a través de la escritura y de las cartas que remite a sus amigos y familiares-ya en esa época escasos- de su estancia en Turín. La elección de esta ciudad le permite huir del clima helado de los Alpes y, sobre todo, que desaparezcan las múltiples dolencias y achaques que le asaltan. En los primeros días de su llegada, el 5 de abril de 1888, le escribe a Heinrich Köselitz dándole las gracias por haberle recomendado |
|
|
Turín y sobre todo por la bondad del tiempo y el clima, que describe con sumo detalle, para finalizar haciendo alusión a la ciudad como un lugar de una dignidad aristocrática y en la que las calles, plazas y monumentos tienen una unidad de estilo que le confiere el color: toda la ciudad es amarillo o rojo ocre, y tanto para pasear como para la vista un lugar clásico.
El primero de mayo vuelve a escribir a Koselitz hablando de lo animado que se encuentra debido al tiempo: En los días soleados sopla un aire delicioso, ligero, imprudente, que da alas a los pensamientos más pesados. Nietzsche, en esos días arrebatados encuentra esa ligereza del aire que hace ingrávidos los pensamientos mas pesados , similar a la imagen aérea de los recuerdos de Chirico en sus paseos por el Támesis: ...con el silencioso batir de alas de los recuerdos...
El 6 de junio se traslada a Sils-Maria, por séptima y última vez en su vida, y el 29 de agosto última el proyecto que ya no verá publicado: La transvaloración de todos los valores. La introducción llevaría por título Nosotros, los Hiperbóreos:
-Mirémonos a la cara. Nosotros somos hiperbóreos,-sabemos muy bien cuán aparte vivimos. Ni por tierra ni por agua encontrarás el camino que conduce a los hiperbóreos; ya Píndaro supo esto de nosotros. Más allá del norte, del hielo, de la muerte-nuestra vida, nuestra felicidad... Nosotros hemos descubierto la felicidad, nosotros sabemos el camino, nosotros encontramos el camino, nosotros encontramos la salida de milenios enteros de laberinto.(...)! Preferible vivir en medio del hielo que entre virtudes modernas y otros vientos del sur! |
| Melancolie du depart, 1913 |
|
|
|
| |
| |
| El Enigma del Oráculo |
| |
En septiembre vuelve a Turín y se instala en el mismo cuarto en el que había estado en la primavera, y reinicia la descripción meticulosa de los espacios turineses revestidos ahora de una visión completamente perturbada: Volví a tomar el mismo cuarto que había ocupado durante la primavera, via Carlo Alberto 6, III, frente al imponente palazzo Carignano, en el que nació Vitorio Emmanuele, con vistas a la piazza Carlo Alberto y a las colinas sobre ella. E insiste en los colores que envuelven a Turín en contraste con los de la Lombardía : Una claridad maravillosa , colores otoñales, un exquisito sentimiento de bienestar en todas las cosas . El 18 de Octubre escribe a Overbeck comentándole que su libro El Anticristo está terminado: ...hice ayer, con tu carta en la mano, mi paseo habitual de las tardes por las afueras de Turín. La luz mas pura de Octubre en todas partes: la espléndida avenida plantada de árboles, que durante cerca de una hora, me ha conducido a lo largo del Po, apenas rozada por el otoño. Soy en estos momentos el hombre más agradecido del mundo, de un humor otoñal, en el buen sentido de la palabra: es mi gran estación de la cosecha.
Con el fin del otoño, que anuncia en la ultima carta que escribirá a Koselitz, el delirio se hace cada vez mas patente tanto en los nombres con los que firma las cartas como en las absurdas proclamas e invectivas que lanza: El otoño ha llegado a su fin-ha tocado da capo, día tras día, con una constancia que ha sorprendido a los mismos turineses, desde primeros de octubre hasta mediados de noviembre, su dorada belleza. Ahora, el cielo es un poco más sombrío, el aire no excesivamente fresco; extraño como ese tono de color se aviene bien con los viejos palazzi |
|

|
| |
|
La Torre Antonelliana,Turín |
|
| |
El 30 de diciembre escribe a Koselitz ya completamente sumido en la demencia, carta que no llegará a enviar y de la que se conserva el borrador, en la que compara su obra Ecce Homo con la "mole Antonelliana", la torre construida por "el viejísimo Antonelli": bajo mi ventana exactamente del mismo modo que si fuera un princeps taurinorum, caesar caesarum, etc. la orquesta munícipal de Turín toca con todas sus fuerzas... Hace un rato me he pasado por la Mole Antonelliana , tal vez el edificio mas genial que se haya construido nunca-curiosamente aún no tiene nombre-nacido de un deseo absoluto de altura-no evoca nada salvo mi Zaratustra-. Lo he bautizado Ecce Homo y lo he rodeado mentalmente de un gigantesco espacio libre....
La mole antonelliana, la torre turinesa cuya descomunal masa cerámica también sedujo al joven Chirico, y que aparece en sus cuadros de la misma forma que los paisajes hiperbóreos descritos por Nietzsche, zonas heladas y desérticas "mas allá del norte, del cielo, de la muerte", imágenes de la ingravidez y de lo aéreo que transforman la mirada sobre la ciudad en un enigma:
He buscado los lugares en los que el viento golpea con fuerza
He aprendido a vivir
donde nadie vive, en las zonas heladas y desérticas
soy un fantasma que se desliza por los glaciares |
|
|
|
| |
|
|
| |
| LA CAJA NEGRA |
|
|
| LA TORRE ABOLIDA |
|
|
| |
|
|
| Príncipe de Aquitania |
|
|
| |
|
|
Hay ciertas imágenes de la vida y la obra de Gerard de Nerval que se entrecruzan y que parecen conservarse unidas, creando una trama inextricable. En su vida y su obra se mezclan la atracción que sentía por los abismos y el pánico de que alguien pudiera pensar que padecía algún tipo de trastorno mental. Son bien conocidos los dos textos de Nerval en los que defiende su posición y su estrategia poética, que han pasado a la historia de la literatura como auténticos manifiestos de la modernidad.
Los dos textos los redacta entrando y saliendo de la clínica del Dr. Blanche, donde iba a curarse de sus ataques de locura, y ambos tienen el mismo destinatario, su amigo y venerado escritor Alexandre Dumas. Éste escribe un artículo difundiendo la locura de Nerval, quien le contesta con una extensa dedicatoria en Las Hijas del Fuego donde justifica su locura como una prolongación natural de sus sueños, una vivencia casi más auténtica que las del mundo real: Hace algunos días -comienza Nerval- me creyeron loco y usted consagró algunas de sus líneas más encantadoras al epitafio de mi inteligencia, para, a continuación, hacer una de las defensas más encendidas de la literatura y de la imaginación : Hay, como usted sabe, ciertos narradores que no pueden inventar sin identificarse con los personajes de su imaginación.(...) Pues bien,¿comprende usted que el empuje de un relato pueda producir un efecto semejante; que llegue uno por decirlo así a encarnarse en el héroe de la propia imaginación, de modo que su vida llegue a ser la de uno y que arda uno en las llamas ficticias de sus ambiciones y de sus amores? |
|
 |
| Nerval por Nadar |
|
|
|
|
| |
| |
| La última locura |
| |
 |
| La Torre Abolida |
|
|
El segundo texto es una misiva que Nerval dirige a la mujer de Dumas, recién salido de la clínica del Dr. Blanche, en la que nombra a las fuerzas que limitan el uso y la extensión de la poesía (médicos, comisarios y críticos) y en donde explicita su locura como una dimensión poética: Ayer me encontré con Dumas . Le dirá que he recobrado lo que está convenido llamar razón, pero no crea una palabra. Soy y he sido siempre el mismo (...) En el fondo, he tenido un sueño muy divertido, y lo hecho de menos; he llegado incluso a preguntarme si no era más verdadero que lo único que me parece explicable y natural hoy. Pero como aquí hay médicos y comisarios que velan por que no se extienda el campo de la poesía a expensas de la vía pública, sólo me han dejado salir y vagar definitivamente entre las gentes razonables cuando convine formalmente en haber estado enfermo (...)
El problema del sueño en Nerval era, según Albert Beguin, de una amplitud extraordinaria en un ser que se sentía invadido por bruscas oleadas de imágenes y que se veía forzado a vivir doblemente todo cuanto le sucedía: vivirlo simplemente, como todos lo hacemos, y revivirlo por la memoria y la escritura para captar su valor de símbolo. Aurelia se inicia con una defensa romántica del sueño nada más iniciar la primera parte: El sueño es una segunda vida. No he podido cruzar sin estremecerme esas puertas de marfil o de cuerno que nos separan del mundo invisible.
De igual forma que aparecen entrelazadas la vida y la obra de Nerval con los rescoldos que alimentaban el fuego de su imaginación soñadora, la imagen con la que puso fin a su vida está asociada con la figura de la torre abolida en el poema El Desdichado. |
| |
|
| |
| La noche será negra y blanca |
| |
Como un apéndice a Las Hijas del Fuego Nerval publicó Las Quimeras, doce sonetos encabezados por EL DESDICHADO, una especie de requiem y duelo a su malograda figura que acabó ahorcado en la poterna de un patio inmundo. La frase es de Proust, que maldecía la mala suerte de Nerval: He aquí, dice Proust, lo que se ha hecho de este hombre, que a los veinte años traducía el Fausto, iba a ver a Goethe a Weimar, proveía al romanticismo de toda su inspiración extranjera, se hallaba desde su juventud sometido a ataques de locura, estuvo finalmente recluido, sentía la nostalgia del Oriente y acabó por marchar hacia él, y se le encontró ahorcado en la poterna de un patio inmundo .
Tomás Segovia describe así sus últimos días: Deambula sin abrigo por un París glacial, trata de conseguir dinero, cena en el mercado, se pierde en la noche. Al amanecer lo encuentran ahorcado en un sórdido callejón (hoy desaparecido) del viejo París. En la casa de un familiar donde se alojaba, dejó escrita esta nota lúgubre: No me esperes ésta tarde, porque la noche será negra y blanca . |
|
 |
| Durero, Melancolia |
|
| Ahorcado en la poterna de un patio inmundo (Proust) o en un sórdido callejón (hoy desaparecido) del viejo París, (Segovia) las imágenes de duelo del poema, y especialmente la imagen aérea de la torre abolida, la asociamos en nuestra imaginación con la del ahorcado, otra imagen aérea luctuosa y terrible, pero que acompaña siempre los relatos de la modernidad. |
| |
 |
| El ahorcado |
|
|
El Desdichado
Yo soy el Tenebroso, -el Viudo, -el Sin consuelo,
Príncipe de Aquitania de la Torre abolida:
Mi única Estrella ha muerto,-mi laúd constelado
También lleva el Sol negro de la Melancolía.
En la nocturna Tumba, Tú que me consolaste,
Devuélveme el Pausílipo y la mar italiana,
La for que prefería mi pecho desolado,
Y la parra en que el Pámpano con la Rosa se une.
¿Soy Amor o soy Febo…? ¿Lusignan o Birón?
Mi frente aún está roja del beso de la Reina ;
En la gruta en que nada la Sirena he soñado…
Y vencedor dos veces traspuse el Aqueronte:
Modulando tan pronto en la lira de Orfeo
Suspiros de la Santa ,-como gritos del Hada. |
|
|
|
|
| |
|
|
| |
|
|
| |
|
|
| |
|
|
| |
|
|
|